Viernes, 5 de julio de 2002



El 93% de los ancianos vive en su propia casa
El 76% de las personas mayores de 64 años comparte hogar con su pareja o alguno de sus hijos

LEONOR MAYOR
BARCELONA.- Vejez no es sinónimo de soledad. Así se desprende de un estudio elaborado por el Departament de Benestar Social que revela que un 76% de los ancianos catalanes vive acompañado de su pareja o de alguno de sus hijos. Concretamente, el 60% de las personas mayores de 64 años comparte vivienda con su mujer o su marido y otro 16% reside junto a alguno de sus descendientes.

El informe pone también de manifiesto que vejez no equivale a residencia de ancianos, ya que el 93% de los mayores reside en su propia casa y el 5,88% en casa de algún hijo o pariente. Sólo 44.000 ancianos catalanes -la mayoría mujeres incapacitadas de más de 84 años de edad- vive en residencias de ancianos, según explicó ayer la consellera de Benestar Social, Irene Rigau. Esta cifra equivale a algo más del 3% de la población anciana de Cataluña, que se eleva a 1.137.000 personas, un 18,28% del conjunto de la población catalana.

Las personas mayores no están solas pero, según el estudio, temen a la soledad. Las pensiones (28,8%), la soledad y el aburrimiento (24,9%) y la salud (18,3%) son las principales preocupaciones de los mayores, según el muestreo realizado por el Instituto Opina entre 800 personas de más de 64 años, con un margen de error del 3,46%.

Para combatir el aburrimiento, las personas mayores optan por pasear (18%), leer (12,13%), ver televisión (9,25%), cuidar su casa (8%) o ayudar a la familia (6,75%). Además, a un 74,9% le gusta viajar y un 41,1% consigue hacer realidad su sueño de ver mundo. A pesar de estas distracciones, la mayor parte de los jubilados catalanes considera que la sociedad no aprovecha suficientemente su talento. El 86% de los encuestados cree que sería positivo flexibilizar la edad de jubilación y utilizar su experiencia y conocimiento para enseñar a otras personas en escuelas, universidades o asociaciones y un 44,26% se muestra dispuesto a emprender una nueva carrera como formadores. Además, un 76,75% cree que el saber no ocupa lugar y estaría dispuesto a recibir clases y también a incorporarse al conocimiento de las nuevas tecnologías (78,25%).

 

 


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